Volver a escuchar no es solo recuperar un sentido,
es reencontrarse con la vida cotidiana. Gracias al trabajo conjunto entre el
Gobierno del Estado, el DIF Estatal y el Patrimonio de la Beneficencia Pública,
miles de duranguenses hoy pueden comunicarse mejor, convivir con sus familias y
sentirse nuevamente parte de su entorno.
Los testimonios lo dicen todo. Asunción Celaya
cuenta que, después de años, volvió a percibir sonidos que creía olvidados.
“Tenía mucho tiempo sin saber cómo se escuchaban los pájaros. Hoy cambió mi
vida al mil por ciento”, comparte emocionada.
Para Ángeles Celaya, de Gómez Palacio, este apoyo
representa una nueva oportunidad. Explica que el auxiliar auditivo ya está
haciendo una diferencia en su día a día y confía en que seguirá transformando
su vida. En el mismo sentido, Gonzalo Solís destaca lo más importante: poder
volver a escuchar a su familia. “Ya puedo oír a mi esposa y a mis hijos”, dice
con gratitud.
En municipios como Vicente Guerrero, también se
refleja este cambio. Luis Gerardo de la Parra señala que ahora podrá realizar
sus actividades con mayor facilidad, sin la constante barrera de no escuchar.
Mientras tanto, María Antonia Ontiveros celebra algo sencillo pero invaluable:
escuchar nuevamente a sus seres queridos.
El impacto va más allá de lo individual. En muchos
hogares, la comunicación se transforma por completo. María del Carmen Limones
menciona que ahora podrán hablar sin esfuerzo, sin tener que alzar la voz para
entenderse, lo que mejora la convivencia familiar.
Por su parte, Miguel Ángel Soto considera que
recuperar la audición le permitirá integrarse mejor a su entorno y disfrutar
más de su día a día, fortaleciendo sus relaciones personales.
Detrás de cada auxiliar auditivo hay una historia de
cambio. Más que un apoyo médico, estos dispositivos representan una oportunidad
para recuperar la independencia, fortalecer los vínculos familiares y abrir la
puerta a una mejor calidad de vida para quienes más lo necesitan.
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