Cuatro años de resultados del DIF Municipal marcan el
camino que une a la gran familia duranguense, a través una política social que
pone en el centro a las personas y que se refleja en programas y acciones. Para
María del Pilar Torres, beneficiaria del programa Apapacho, estos apoyos
representan un respaldo: “Muy contenta y muy agradecida con el presidente y con
todos los que participan, porque realmente es muy beneficioso en cuestiones
económicas, con alimento, apoyo psicológico y realmente ayuda”.
Apapacho es el primer programa municipal enfocado en
visibilizar y retribuir el trabajo no remunerado de las y los cuidadores. En
este periodo, mil 700 personas han sido beneficiadas con 6 mil 333 apoyos
económicos, igual número de paquetes de cuidado personal, además de 4 mil 24
consultas médicas y psicológicas y 23 talleres de capacitación. “El Apapacho es
un gran programa, es el sistema municipal de cuidados, somos de los pocos
municipios que tenemos esta política pública en atención a la gente más vulnerable,
la gente que lo necesita, a la gente que da amor”, expresó Toño Ochoa.
La atención social también llega a las mesas de las
familias mediante la red de Comedores Comunitarios, que ha entregado 359 mil
210 raciones nutritivas y beneficiado directamente a 2 mil 801 personas, con 12
comedores fijos y uno móvil. A través de Apapacho Express, seis rutas acercan
alimentos preparados a personas adultas mayores y con discapacidad, mientras
que las acciones asistenciales suman 6 mil 130 sesiones de rehabilitación, 916
aparatos funcionales, 8 mil paquetes de pañales y 404 apoyos especiales.

Con la visión de estar al 100 con el campo, el DIF
Municipal también ha llevado 110 mil 147 paquetes alimentarios a 150
localidades rurales, además de 4 mil 71 apoyos para niñas y niños en situación
de riesgo y mil 200 ante contingencias climáticas y siniestros. A esto se suman
22 brigadas Espacios de Amor, que han beneficiado a 3 mil 654 personas en
colonias, fraccionamientos y comunidades rurales con consultas médicas,
medicamentos, lentes, asesoría jurídica, ropa, calzado y otros servicios.
El acompañamiento se complementa con los Centros de
Atención Infantil y talleres de capacitación como carpintería, belleza,
panadería, entre otros que también abren oportunidades de aprendizaje y
autoempleo. “Aquí lo importante es que las personas que vengan a aprender y lo
sepan elaborar en su casa. Estos talleres son para autoempleo”, explicó Raquel
Torres, capacitadora del taller de panadería, reflejando una política social
que no solo atiende necesidades, sino que brinda herramientas para que la gran
familia duranguense siga avanzando por el buen camino.
El DIF municipal avanza en el camino uniendo a niñas,
niños, adolescentes, jóvenes, adultos y adultos mayores, siempre escuchando,
acompañando y actuando para que la gran familia duranguense viva con orden, paz
y bienestar.
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