Con el arranque de la tercera
etapa de la Avenida Río Grande, el gobernador Esteban Villegas y el presidente
municipal Toño Ochoa pusieron en marcha una obra importante para la zona
oriente de la capital, ya que conectará directamente la carretera México con la
carretera al Mezquital. Esta vialidad no solo mejorará la movilidad diaria,
sino que comenzará a consolidar un nuevo corredor de norte a sur que hará más
ágil y ordenado el tránsito en la ciudad.
Esteban destacó que esta obra
representa mucho más que concreto y maquinaria, ya que generará valor para las
familias al mejorar el acceso a colonias, centros educativos y servicios de
emergencia, además de elevar la plusvalía de viviendas y terrenos en la zona.
Destacó que será también una nueva alternativa de entrada y salida hacia la
zona de la feria y un paso para consolidar una ciudad más moderna y mejor
conectada.
El gobernador agregó que esta
vialidad forma parte de una visión integral de desarrollo que incluye nuevas
conexiones estratégicas, la rehabilitación de infraestructura hidráulica y el
mejoramiento de la planta de tratamiento en el oriente de la ciudad. Señaló que
mantener a Durango seguro y con orden permite que lleguen nuevas inversiones y
empresas, lo que hace necesario ampliar avenidas y fortalecer la
infraestructura para responder al crecimiento que vive la capital.
Por su parte, Toño Ochoa
reconoció el trabajo en equipo con el Gobierno del Estado para hacer realidad
esta tercera etapa, una vialidad por la que circulan diariamente más de 20 mil
vehículos en condiciones complicadas. Informó que la inversión supera los 78
millones de pesos y que esta obra beneficiará a más de 421 mil duranguenses, al
facilitar el tránsito, reducir tiempos de traslado y dignificar el entorno
urbano.
Durante el evento, María Alicia
Rivera, vecina de la colonia Liberación Social, y Johana Sáenz Ortega,
estudiante del Tecno Guadiana y residente de la zona, agradecieron el inicio de
la obra. Señalaron que durante años enfrentaron problemas de polvo, lodo y
baches que afectaban tanto la movilidad como la salud de niñas, niños y
familias. Coincidieron en que la pavimentación reducirá las
afectaciones respiratorias, mejorará el entorno y brindará mayor seguridad para
quienes transitan diariamente por esta avenida.
Técnicamente, la tercera etapa de
la Avenida Río Grande forma parte de un proyecto de cuatro fases entre la
carretera al Mezquital y la carretera México. Contempla trabajos de terracería,
pavimento hidráulico en más de 16 mil metros cuadrados, ampliación de puente
vehicular, guarniciones, banquetas, alumbrado público, ciclovía, arborización,
sistema de riego y señalamiento, en una longitud cercana a los 900 metros
lineales. Con ello, se fortalecerá la circulación de más de 28 mil vehículos y
se consolida una de las arterias más importantes para el crecimiento ordenado
de Durango.
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